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MAYOR SILENCIO

¿Qué es un mayor silencio? ¿Es un oficial del ejército que habla poco? En realidad, no. Es una forma de nombrar quizá la característica más interesante dellibro escrito por el arzobispo Georg Gänswein, publicado el año pasado, titulado «Nada más que la verdad. Mi vida al lado de Benedicto XVI». Gänswein fue el elegido por el Papa Benedicto XVI para ser su secretario privado desde 2003 hasta la muerte del Papa el último día de 2022. Como secretario del Papa durante todos esos años, Gänswein estuvo estrechamente implicado en los asuntos de la Iglesia católica en las más altas esferas, y su libro relata, naturalmente, detalles interesantes de muchos de esos asuntos. Sin embargo, desde el punto de vista de la Tradición católica, lo más interesante es el Mayor Silencio.

En lógica, el “mayor silencio” designa la parte esencial de un silogismo que no se menciona, como una forma de abreviar un silogismo expresado en su totalidad, porque el contenido del mayor silencio es supuestamente demasiado obvio para que sea necesario mencionarlo. Un silogismo es un argumento que consta de tres proposiciones conectadas, dos Premisas, Mayor y Menor, y la Conclusión que puede deducirse de las dos Premisas cuando se enlazan entre sí. La Mayor puede compararse a una mujer embarazada, la Menor a una comadrona y la Conclusión al bebé. Así, la Mayor incluye implícitamente la Conclusión, pero la Menor es necesaria para hacer explícita esa Conclusión mostrando que está incluida en la Mayor.

Así, el silogismo más famoso de todos es: Mayor: «Todos los hombres son racionales», Menor: «Sócrates es un hombre», Conclusión: «Por tanto, Sócrates es racional». Con el Mayor Silencio el silogismo podría abreviarse así: «Sócrates es un hombre, por lo que está obligado a ser racional», o más corto aún: «Siendo un hombre, Sócrates es racional». En la vida cotidiana estamos todo el tiempo silogizando, o deduciendo una cosa de otras dos, pero es raro que expongamos los silogismos en su totalidad. A menudo omitimos el Mayor o la Menor, pero más frecuentemente el Mayor, y entonces tenemos el caso del Mayor Silencio. He aquí otros dos ejemplos: «El fútbol es un deporte, así que es una pérdida de tiempo». Y «La Tradición Católica no llega al hombre moderno, es una pérdida de tiempo». Los Mayores Silencios aquí son que «Todo deporte es una pérdida de tiempo», y «Cualquier religión es inútil que no llegue al hombre moderno».

Así, en su libro Gänswein pinta un retrato básicamente simpático de la vida dentro del Vaticano y especialmente del propio Papa Ratzinger como un hombre brillante pero humilde, básicamente un académico que nunca tuvo ningún deseo de ser Papa porque hubiera preferido retirarse en algún lugar tranquilo donde pudiera leer y escribir libros. De hecho, escribió 66, y sin duda están llenos de muchas ideas sabias y tradicionales, como lo era su vida cotidiana, según relata Gänswein. Por eso muchos tradicionalistasde entonces pusieron en él su esperanza y su confianza. Sin embargo, al final el Papa les decepcionó. ¿Por qué? Por el Mayor Silencio.

En efecto, Ratzinger, como todos los modernistas, estaba obsesionado por llegar al hombre moderno. Por lo tanto, para él, la verdad inmutable de la tradición católica, que él conocía, siempre tenía que ser expresada, al menos de nuevo, de una manera que encajara con el hombre moderno. Pero Lutero, dijo un famoso «filósofo» alemán, Johann Fichte (1762-1814) fue «el primer hombre moderno». Y lea «Tres Reformadores» de Jacques Maritain para ver cómo el mundo actual está adobado en la revuelta de Lutero contra la Iglesia católica, de hecho contra Dios. Entonces, ¿cómo va a adaptar cualquier modernista la Verdad piadosa al hombre moderno impío sin recurrir a la ambigüedad, camino de la herejía abierta, que también se puede encontrar en los escritos de Joseph Ratzinger?

¿Y qué peso pueden tener las mejores intuiciones delarzobispo, Cardenal o Papa Ratzinger? Si cree en el Silencio Mayor – «el catolicismo debe llegar al hombre moderno»- entonces, en el mejor de los casos, sólo puede creer a medias en la Verdad Católica. Pero la Verdad Católica es todo o nada. Si creo en una sola herejía, he perdido la fe católica. El arzobispo Lefebvre no exageraba cuando dijo en 1990 que Roma había perdido la fe. Sin embargo, Gänswein retrata a la Roma apóstata y a los romanos como si fueran de lo más normal. Sólo puede ser él mismo una víctima del Silencio Mayor.

Kyrie eleison.

En todas las cosas modernas, Lutero abrió el camino…

Entonces, seguir al hombre moderno, te desvía el destino

En todo lo moderno, Lutero abrió elcamino…Entonces, seguir lo moderno, te desvía del camino.