La reelección a principios del mes pasado de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de América para los próximos cuatro años puede verse desde un punto de vista religioso o político. Si Dios no existiera, entonces el punto de vista religioso tendría poco o ningún interés, y esa elección podría tomarse como una prueba alentadora de que el pueblo estadounidense no ha perdido todo su sentido común, porque esa elección mostró que el pueblo se levantaba contra la locura de extrema izquierda de los últimos cuatro años de gobierno bajo el presidente Biden y los demócratas. Por otro lado, si Dios existe, entonces esa elección no es tan alentadora, porque tantas elecciones democráticas en los tiempos modernos muestran que los conservadores de derecha conservan relativamente poco, mientras que los revolucionarios están todo el tiempo ganando terreno a la izquierda. Estas elecciones no han sido una excepción.
Por ejemplo, el valiente editor católico de la revista y sitio web Remnant en Estados Unidos, Michael Matt, comparó el Manifiesto Republicano de Trump de 2016, cuando fue elegido presidente por primera vez, con el Manifiesto para su segunda elección exitosa en 2024. En 2016 se posicionó en contra del aborto, mencionado a menudo. En 2024 apenas se menciona el concepto provida, ya que había hecho saber que ya no estaba en contra del aborto. En 2016, el Manifiesto menciono a Dios 16 veces. En 2024, Dios fue mencionado dos veces. Y antes de las elecciones de 2024, dio varias indicaciones adicionales de su deferencia hacia esas personas anticristianas que gobiernan los EE.UU., hasta el punto de que uno se pregunta si no están seguros de poder controlarlo durante los próximos cuatro años. En 2016 pudieron temer que Trump encabezara una reacción popular contra ellos, pero difícilmente en 2024. En 2016 era un hombre con valores decentes de familia, país y Dios. ¿Sigue siendo el hombre que era en 2016? ¿O se ha deslizado hacia la izquierda, como gran parte de sus compatriotas?
Por supuesto, este deslizamiento hacia la izquierda, a pesar de algunas apariencias de derecha como en estas elecciones de 2024, no se da sólo en los Estados Unidos, sino en todos los países del Occidente poscristiano. ¿Por qué? Porque la religión subyace a la política como Dios, la Causa Primera, subyace al ser y a la acción de todas las causas secundarias. Cuando los hombres echan a Dios de sus vidas, por supuesto pierden todo sentido de la importancia de la religión, y para alcanzar la buena vida confían sólo en sí mismos, y hacen religiones sustitutivas de una variedad de alternativas a Dios, en particular de la política. Desde Enrique VIII, los ingleses han adorado a su gobierno en lugar de a Dios, con resultados desastrosos para Inglaterra y para la salvación eterna de las almas inglesas en su Juicio ante Dios.
Pero Él no deja de existir, ni deja de hacer todo lo que puede, salvo quitar a los hombres su libre albedrío, para salvar sus almas. Por eso pueden votar democráticamente para librarse de Él y de Sus Diez Mandamientos, pero como resultado sus vidas serán cada vez más insoportables, como castigo de Su ausencia por rechazar Su presencia (parafraseando al Cardenal Pie). Por supuesto, los hombres son conscientes de que sus vidas sin Dios son cada vez más asesinas: la comida que no nutre, las escuelas que no enseñan, los médicos que ya no curan, los hospitales que matan a pacientes de todas las edades, los políticos que traicionan… la lista es interminable, pero ¿acaso sueña la masa de la gente con volver a Dios o a Nuestro Señor Jesucristo? Estos constituyen la única solución que se excluye de antemano. No se puede hablar de ellos ni en una conversación educada ni en política.
He aquí cómo y por qué tenemos los políticos y la política que tenemos. La política no es un sustituto de la religión. Es simplemente el arreglo de la sociedad humana entre los hombres. La religión es mucho más profunda y superior que la política, en lo que respecta al arreglo de la salvación eterna, entre los hombres y Dios, en particular los Diez Mandamientos, en particular el primero: Yo soy el Señor tu Dios, soy Yo quien diseñó tu naturaleza humana para que fueras al Cielo, y si cooperas, ese es un regalo supremo para toda la eternidad, y te rodeo en tu vida en la tierra con tantas criaturas para ayudarte a llegar al Cielo, que no es más que justo que Yo te exija amor y obediencia a cambio. Pero soy un Dios celoso, y por tu propio bien no tendré otros dioses delante de Mí. Presta atención a lo que digo, no hagas caso a los mentirosos que Me contradicen, obedece Mis Mandamientos, y entonces una dicha que no puedes ni remotamente imaginar será tuya, sin interrupción, por los siglos de los siglos. Escuchen a Mi Madre, que nunca les mentirá y Ella les mostrará el camino seguro a Mi Cielo, a través de Mi Iglesia Católica.
Kyrie eleison.
Dios es supremo en generosidad.Su dicha es algo que no quiero perder, de verdad.