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CASTIGO CORPORAL

«Quien bien te quiere, te hará llorar» es un viejo proverbio, que se remonta ciertamente a antes de nuestra época, remontándose al menos al Antiguo Testamento, en un número sorprendente de lugares. Acontinuación,se citan ocho de ellos, con comentarios, y fácilmente podría haber incluso más. Lo que importa es darse cuenta deque,si laSagrada Escriturainsiste tanto, entonces el principio procede no sólo del sentido común natural, sino en última instancia de Dios mismo para instruirnos sobre cómo debe formarse la naturaleza humana, especialmente la de los niños.Por supuesto, deben tenerse en cuenta las circunstancias modernas, como la legislación fundamentalmente perversa por la cual los llamados «servicios sociales» de un gobierno pueden quitarme a mis hijos a mí y a mi esposa si nos atrevemos a ponerles un dedo encima. Perola serie de citas de laSagrada Escrituranos dice al menos qué pensar de tales «servicios sociales».

Comencemos con Proverbios XIII, 24, una versiónsimilarde nuestro conocido proverbio-El que ahorra la vara odia a su hijo;másel que le ama se apresura a corregirle.

Proverbios XIX, 18 es un llamamiento al sentido común. El castigo corporal debe usarse con justicia, sin excesos-Castiga a tu hijo,que siempre hay esperanza; pero no te excites hasta destruirle.

Proverbios XXII, 15 evoca el pecado original que es la gran verdad detrás de la necesidad del castigo corporal -La necedad se esconde en el corazón del niño, la vara de la corrección la hace salir deél.

Proverbios XXIII,13 es otra apelación al sentido común: no matará al niño calentarle el trasero -No ahorres a tu hijo la corrección, que porque le castigues con la vara no morirá.

Proverbios XXV, 20 declara lo imprudente que es mimar a una mala persona (o a un niño travieso) siendo demasiado amable -Echar vinagre sobre el natrónes canta canciones al corazón afligido.

Proverbios XXIX, 15, 17 declaran el efecto bueno/malo en los padres de castigar/no castigar a los hijos–

15La vara y el castigo dan sabiduría; el muchacho consentido es la vergüenza de su madre.

17Corrige a tu hijo y te dará tranquilidad y hará las delicias de tu alma.

Eclesiástico XXII, 6 repite la enseñanza de Proverbios sobre el valor del castigo corporal –

…pero los castigos y la disciplina son siempre oportunos.

Eclesiástico XXX, 1-12es un pequeño tratado sobre el valor del cuidado en la educación de los hijos-

1El que ama a su hijo tiene siempre dispuesto el azote para que al fin pueda complacerse en él.2El que educa bien a su hijo se gozará en él y podrá gloriarse en medio de sus conocidos.3El que ensena a su hijo será envidiado de su enemigo y ante sus amigos se regocijara en él.4Si muere su padre, como si no hubiera muerto, pues deja en pos de si uno igual a él.5Durante su vida le ve y se alegra, y al morir no siente pena.6 Frente a sus enemigos deja un vengador, y a sus amigos quien le pague con gratitud.7 El que mima a su hijo tendrá luego que vendarle las heridas, y a cada grito suyo sentirá que se le conmueven las entrañas.8 Caballo no domado se hace indócil, y el hijo abandonado asímismo testarudo.9 Halaga a tu hijo y te hará temblar; juega con él y te hará llorar.10. No teríasconél, no te haga sufrir y al fin rechines los dientes.11 En su juventud no le des largas y no disimules sus faltas.12 Doblega su cuello en la juventud y tunde sus espaldas mientras es niño, no se tevuelva tercoy desobediente.

¿No enseñan los «psicólogos infantiles» de hoy a los padres más bien lo contrario que el Antiguo Testamento?¿Acaso muchos padres de hoy no tienden a renunciar a disciplinar o instruir a sus propios hijos, y más bien los entregan o dejan que sus gobiernos impíos los tomen en sus manos?¿Y son losjóvenesmejores por ello? A juzgar porlamasa de jóvenes de hoy…

Kyrie eleison.

Es Dios quien diseñó y creó a cada niño,Si ignoran su guía, ¡se desatan en su destino!